Como cada mañana, me vestí al ritmo de alguna canción de Rock. Me coloqué mi pulseras de cuero, mojadas tras la ducha, y me toqué la barba de dos días pensando "Otro martes más, otro martes menos.".
Con una mano en el bolsillo y mis Converse desgastadas salí a la calle, ¿cómo no? a comprarme unas gominolas, una de las pocas cosas dulces en mi vida, ladrillos con azúcar, como siempre, mis preferidas.
Salí de la tienda, con la bolsa en la mano y masticando una de esas pequeñas delicias. A lo lejos, algo me llamó la atención, una chica con cara triste, triste, sí, pero la más guapa. Siempre me acordaré de su vaquero corto, sus botas camperas y su melena. Era la chica más guapa que nunca había imaginado, pero en ese momento lo único que pensé fue: "No puedo volver a casa pensando que hoy no sonreirá.". Entonces, debido a mi torpeza, en todo, especialmente en eso, caminé y fingí que chocaba con ella. Le pedí perdón, le sonreí y le ofrecí una gominola, amarga a su lado.
Me dijo que no, bajando la cabeza, y siguió andando. Yo me quedé paralizado, inmóvil, decepcionado. Miré atrás y no la vi, había desaparecido entre la gente.
Todos los días, al pasar por allí, me acuerdo de ella. No la he vuelto a ver. Supongo que estas cosas pasan, enamorarse de una tía que has visto durante un minuto, puede ser. Ahora sólo me pregunto si ella pensará en mí...
Llévame a los bares más oscuros, vamos a fumarmos la ciudad. Vamos a bebernos tú y yo el mundo, vamos a esquivar la soledad. P.D. Ayúdame a hacerle trampas al sol.
sábado, 29 de septiembre de 2012
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Contigo.
Como dice la letra de esa canción de Ismael Serrano: "Miran al cielo y piden un deseo: ´contigo la noche más bella´. Amores imposibles que escriben en canciones el trazo de una estrella. Cartas que nunca se envían, botellas que brillan en el mar del olvido. Nunca dejes de buscarme la excusa más cobarde es culpar al destino."
Puede que ésto sólo sea una historia más de un chico malo y una niña buena, yo creo que no, esta historia es real, no una sucia y falsa frivolidad comercial.
Él, un héroe de barrio que sólo entendía de peleas, revolcones, tabaco y maría. Ella, una dulce niña inocente que sólo entendía de pintalabios, estudios y algún amor de verano.
Una calurosa tarde de mayo, sus vidas se cruzaron, él estaba dándole los últimos tiros a un peta, ella iba hablando por el móvil con una amiga, riéndose a carcajadas, débiles e inocentes. Se tropezaron, él le miró a los ojos, ella le miró el paquete, tal vez porque aquellos pitillos negros se lo realzaban, tal vez. Las cosas no siempre son como parecen. Él se rió, le había calado; ella sintió miedo y vergüenza. "¿Te apetece una caña?- preguntó él. "No, gracias...tengo que volver a casa"-dijo ella tartamudeando. "Por ti me tomaría un batido de fresa"-rió él macarrilla. La dulce niña de papá no dijo nada, él le cogió la mano y fueron hacia un café.
Una extraña historia pero donde estén las cosas raras que se quiten las demás.
Dicen que este verano los han visto todos los días a la misma hora en el mismo parque. Paseaban de la mano, algo demasiado inusual para él, por eso sacaba su cajetilla y se encendía un cigarro. Ella, siempre, al cabo de dos o tres caladas, le arrancaba el cigarro y lo besaba.
Rarezas: 2) ¿Existen los amores imposibles?
Puede que ésto sólo sea una historia más de un chico malo y una niña buena, yo creo que no, esta historia es real, no una sucia y falsa frivolidad comercial.
Él, un héroe de barrio que sólo entendía de peleas, revolcones, tabaco y maría. Ella, una dulce niña inocente que sólo entendía de pintalabios, estudios y algún amor de verano.
Una calurosa tarde de mayo, sus vidas se cruzaron, él estaba dándole los últimos tiros a un peta, ella iba hablando por el móvil con una amiga, riéndose a carcajadas, débiles e inocentes. Se tropezaron, él le miró a los ojos, ella le miró el paquete, tal vez porque aquellos pitillos negros se lo realzaban, tal vez. Las cosas no siempre son como parecen. Él se rió, le había calado; ella sintió miedo y vergüenza. "¿Te apetece una caña?- preguntó él. "No, gracias...tengo que volver a casa"-dijo ella tartamudeando. "Por ti me tomaría un batido de fresa"-rió él macarrilla. La dulce niña de papá no dijo nada, él le cogió la mano y fueron hacia un café.
Una extraña historia pero donde estén las cosas raras que se quiten las demás.
Dicen que este verano los han visto todos los días a la misma hora en el mismo parque. Paseaban de la mano, algo demasiado inusual para él, por eso sacaba su cajetilla y se encendía un cigarro. Ella, siempre, al cabo de dos o tres caladas, le arrancaba el cigarro y lo besaba.
Rarezas: 2) ¿Existen los amores imposibles?
lunes, 10 de septiembre de 2012
Buen comienzo.
Todo empezó aquel día: hacía frío, yo salía, frotándome las manos, de mis clases de guitarra. Estaba feliz, aquello me gustaba, era mi medicina para poder vencer los obstáculos que la vida, tan jodida como siempre, ponía en mi camino.
Fue entonces, ese anochecer, cuando te vi, me llamaste la atención por aquella funda negra que llevabas a la espalda, la funda en la que se refugiaba tu guitarra, esa cosa mágica que tantas cosas hace sentir. Luego te miré los pies, siempre miro los pies de la gente, unas Converse grises completamente mojadas, como yo, hasta el fin del mundo. Supongo que sentí algo especial, una atracción que nunca antes había sentido, en ese momento daría lo que fuera por ir a hablar contigo. Te miré, me miraste, sonreímos y viniste, siempre recordaré tus palabras, esas palabras: "Otra como yo, bonita chapa. ¿Tienes frío?"
Nunca me olvidaré de ese día, de esas palabras, de esa voz...la misma que me acaba de decir: "Cariño, coge tu guitarra que nos vamos."
Rarezas: 1) El poder de una mirada, de una gran mirada.
Fue entonces, ese anochecer, cuando te vi, me llamaste la atención por aquella funda negra que llevabas a la espalda, la funda en la que se refugiaba tu guitarra, esa cosa mágica que tantas cosas hace sentir. Luego te miré los pies, siempre miro los pies de la gente, unas Converse grises completamente mojadas, como yo, hasta el fin del mundo. Supongo que sentí algo especial, una atracción que nunca antes había sentido, en ese momento daría lo que fuera por ir a hablar contigo. Te miré, me miraste, sonreímos y viniste, siempre recordaré tus palabras, esas palabras: "Otra como yo, bonita chapa. ¿Tienes frío?"
Nunca me olvidaré de ese día, de esas palabras, de esa voz...la misma que me acaba de decir: "Cariño, coge tu guitarra que nos vamos."
Rarezas: 1) El poder de una mirada, de una gran mirada.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Intento de dulce introducción
Hoy empiezo a dar mis primeros pasos por este mundo, dicen que para todo hay una primera vez. Posiblemente éste no vaya a ser el mejor blog del mundo, tampoco lo pretendo, me conformo con que me sirva para volcar mis pensamientos, digamos que como si fuese un baúl.
Yo nunca he sido mucho de mostrar mis sentimientos pero ahora me ha dado por hacerme esto, el por qué, no lo sé.
Ya acabo con estas líneas que supongo, son para daros la bienvenida a vosotros y...¡a mí!
Yo nunca he sido mucho de mostrar mis sentimientos pero ahora me ha dado por hacerme esto, el por qué, no lo sé.
Ya acabo con estas líneas que supongo, son para daros la bienvenida a vosotros y...¡a mí!
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