martes, 6 de noviembre de 2012

Le dijo que no volvería que no la esperara.

Me desperté en mitad de la noche, hacía frío, estaba desnuda. Me sentí rara, estiré el brazo para alcanzar el móvil, eran las 4:26, me pareció curioso, me gustó aunque en el fondo sabía que sólo era una burda coincidencia. Miré hacia mi derecha, estaba él, sonreí. Su torso desnudo albergaba sus pezones, decían a gritos que también tenía frío. Le acaricié la cara, rocé esa barba de tres días que me volvía tan loca. Por una vez estaba feliz, mi cabeza no era un mar de dudas. Lo miraba, lo oía respirar, sonreía como una tonta. "¿Qué estás haciendo?" se preguntaba mi subconsciente con tono amenazador. No lo sabía, tampoco me importaba. Me volví a dormir.
Un cosquilleo me despertó, era su mano. La claridad entraba por la ventana, muy a mi pesar. Significaba "despertar", volver a la realidad. "¿No te voy a convencer para que desayunes, verdad?", "No, claro que no." le contesté en tono vacilón, "Me voy a duchar."... Entonces, "que le den a mi café."
Se nos hizo tarde, como siempre. Apurándonos los besos y las caladas se paró el tiempo, me miró, "te quiero". Yo también lo quería, aún dudando del significado de "querer" sabía que lo quería, sé que lo quiero, pero no se lo dije, supongo que bastó con aquella mirada y aquel nudo en la garganta. "¿Nos vamos?"- dijo susurrando. "Ve tirando, se me ha olvidado algo.". Me arrodillé, busqué bajo la cama y me apoderé de mi corazón, parecía recuperado.
"He vuelto, y me has esperado."

No hay comentarios:

Publicar un comentario